Científicos controlan cerebro de ratón por control remoto

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Científicos han alterado con éxito las redes neuronales de ratones de laboratorio utilizando un controlador inalámbrico; lo que les permite estudiar los efectos de la estimulación de los nervios sin procedimientos invasivos y sin que los sujetos de prueba estén atados con alambres.

El diminuto implante, más pequeño que el ancho de un cabello humano, dejó que los científicos determinaran la ruta que un ratón camina utilizando un mando a distancia para inyectar drogas haciendo que luces brillen en las neuronas dentro del cerebro.Los neurocientíficos hasta ahora se han limitado a la inyección de drogas a través de tubos de mayor tamaño y a la entrega de fotoestimulación a través de cables de fibra óptica, los cuales requieren cirugía que puede dañar el cerebro y restringir los movimientos naturales de un animal.

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Se encontró que el implante optofluídico desarrollado por el equipo de la Escuela de Medicina de Washington y la Universidad de Illinois daña y desplaza mucho menos tejido cerebral que los tubos de metal, o cánulas, que los científicos suelen utilizar para inyectar drogas.

El dispositivo está montado en la cabeza del ratón y es alimentado por una pequeña batería, eliminando la necesidad de que sea cableada y contiene diminutos depósitos llenos de los fármacos que se administran durante las pruebas.

En uno de tales experimentos, hicieron que los ratones caminaran en círculos después que un fármaco que imita la morfina se inyectara en la región del cerebro del ratón que controla la motivación y la adicción.

En otras pruebas, los científicos utilizaron una técnica conocida como optogenética, donde los ratones se han modificado de manera que sus neuronas son luces sensibles, para estimular las células del cerebro de los ratones con LEDs en miniatura. Se hizo que los sujetos de prueba se alojaran en un lado de una jaula haciendo brillar remotamente pulsos de luz de células específicas. Los ratones estuvieron cerca de tres pies de distancia de la antena durante los experimentos.

La investigación, publicada recientemente en científica revista Cell, podría conducir al desarrollo de sondas más mínimamente invasivas para el tratamiento de trastornos neurológicos como el estrés, la depresión, la adicción y el dolor.

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